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"Hay
un lugar en el norte de España adonde no llegaron nunca
los romanos ni los moros, y si Doña Berta de Rondaliego,
propietaria de este escondite verde y silencioso, supiera
algo más de historia, juraría que jamás
ni Agripa, ni Augusto, ni Muzca, ni Tarik habían puesto
la osada planta sobre el suelo, mullido siempre con tupida
hierba fresca, jugosa, oscura, aterciopelada y reluciente,
de aquel rincón suyo....[]
Dentro del barrio se llama Susacasa la hondonada frondosa,
en medio de la cual hay un gran prado que tiene por nombre
Aren."
("Doña
Berta", de Leopoldo Alas, "Clarín".)
Así
aparece descrito el marco geográfico, el actual "lugar
de la Ren" (S. Martín de Cardo), done se ubican,
en privilegiada atalaya, nuestras Casas de Aldea Pradina.
Muy cerca, en el alto del vecino Posadorio, se levanta el
imaginario palacio solariego en el que Doña Berta
de Rondaliego, personaje clariniano de tintes entrañables,
vivió su infausta novecentista historia de amor.
Como
Doña Beta, podrá pasear por los verdes
prados de La Ren, "que parecen segados por un
peluqero muy fino y que se hunden misteriosamente allá,
hacia los humeros, al besar el arroyo". Aquí fue
donde Doña Berta descubrió el amor con
su capitán liberal "bajo un laurel real que olía
a gloria y mientras cantaba un ruiseñor solitario en
la vecina Carbayeda".
Envueltas en una recreada atmósfera de detalles decorativos
de antaño, en la que hemos aunado el cariño
por la tradición con las últimas comodidades
del presente, ponemos a su disposición dos amplias
casas de aldea en las que podrá disfrutar del sosiego
de este rincón inigualable del concejo gozoniego.
Como ventaja adicional cabe destacar su céntrica localización,
a escasos minutos de los centros urbanos más importantes
(Oviedo, Gijón, Avilés, Luanco...).
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